María Ramos Escribano se graduó en Ingeniería mecánica por la Universidad Politécnica de Valencia, su carrera comienza como ingeniera de procesos en la empresa Ford, sigue con su puesto como responsable de ingeniera mecánica en la compañía de energía renovable, Gamesa, y más adelante se incorpora en Efi Cretaprint como gerente de ingeniería de cerámica y materiales de construcción. Actualmente es la directora del departamento de Hardware de IoTsens.

 

1. Como directora de Hardware de IoTsens, ¿cuáles son tus funciones en el día a día?

Una de mis funciones principales es entender las necesidades de los clientes y traducirlas en especificaciones, pero también debo realizar otras como planificar el proyecto junto con los diseñadores y los programadores e informar de incidencias técnicas y de plazos para gestionarlas con el cliente.

Ahora estamos trabajando mucho el aspecto de la calidad. Queremos que cuando los productos lleguen al cliente sean robustos, por eso dedicamos tiempo a testear los productos, a generar protocolos de ensayo que ayuden a validar tanto prototipos como la producción en serie. Al mismo tiempo, tenemos que ser capaces de investigar nuevas tecnologías y componentes que nos ayuden a mantenernos siempre en últimas tendencias.

Por todo ello, es muy importante gestionar la interacción con otros departamentos, para que todos estemos alineados y lleguemos al objetivo común.

 

2. De todos los proyectos de IoTsens que has gestionado, ¿cuáles destacarías?

Una de las grandes ventajas de este trabajo es que cada producto sobre el que aplicamos el IoT es totalmente diferente al anterior. Eso nos permite explorar muchos campos, trabajar muchas alternativas y el aprendizaje es continuo.

 

3. Desde tu posición como responsable de departamento, ¿qué aspectos consideras esenciales para liderar un equipo?

Escuchar. Escuchar para comprender, por un lado, las necesidades de cliente, ya que aunque en muchas ocasiones somos capaces de ofrecer mucho más de lo que él espera, nosotros no somos expertos en su producto, por lo que es necesario entender al detalle cuáles son sus requisitos.

Por otro lado, es necesario escuchar también a tu equipo, porque es el que va a informar de las incidencias para poder valorar las mejores soluciones posibles con vistas siempre a corto y largo plazo.

 

4. Teniendo en cuenta tu experiencia en el sector tecnológico, ¿hacia dónde crees que irá el sector IoT?

De verdad creo que aquí viene una nueva revolución: industrial y personal. Llegamos a casa y queremos que esté recién pasado el aspirador, que el frigorífico lance una lista de básicos para que el supermercado te traiga a casa, que la temperatura sea óptima, etc.

Todo esto es extrapolable a la industria. Máquinas y equipos que ajustan sus mantenimientos en función de sus condiciones de funcionamiento, que lanzan mensajes de cuantos litros de lubricante tienes que acopiar para el cambio o que referencias de rodamientos necesitas solicitar porque vibran más de la cuenta. Toda esta información en tiempo real permite llevar la logística un paso más allá, planificar mejor las producciones, controlar el mantenimiento y actuar en consecuencia. En unos años no sabremos vivir sin todo esto.

 

Ayer, 8 de marzo, fue, como cada año, el día internacional para celebrar los derechos conseguidos por las mujeres y la reivindicación de todo lo que queda por hacer. María Ramos, desde su experiencia, nos ofrece su punto de vista sobre la situación de la mujer como responsable en un sector altamente masculinizado.

5. ¿Crees que la igualdad en el sector tecnológico está cada vez más cerca? En base a tu experiencia, ¿qué claves destacarías para lograrlo?

Creo que la clave de la igualdad está en la educación, en despertar la curiosidad de las niñas desde pequeñas, haciendo experimentos e intentando descubrir el porqué de las cosas. Poco a poco esto se va trabajando mejor, y en las próximas generaciones habrá más mujeres interesadas en carreras técnicas, pero es algo que tenemos que seguir trabajando, desde los colegios y por supuesto desde casa.

 

6. ¿Qué retos has tenido que superar a lo largo de tu carrera profesional? ¿Algunos de estos retos se han visto afectados por los estereotipos de género en el sector?

Recuerdo una vez que vino un cliente a recogerme al aeropuerto en Helsinki. Se le había roto una máquina e iba a hacerle un análisis exhaustivo a ver cuál era la causa de fallo y cuando me vio su cara delató que no era exactamente la persona que esperaba encontrarse. Al día siguiente estuvimos trabajando en la máquina, haciendo un despiece minucioso, pieza a pieza, midiendo todos los aprietes, planitudes, cogiendo muestras de óxidos, aceites, etc. Después de tres días de trabajo, obtuvimos conclusiones sólidas de la causa del fallo, todas técnicamente justificadas.

El trabajo concienzudo acaba dando frutos.

 

7. ¿Cuándo empezaste a interesarte por la tecnología? ¿Qué le dirías a las jóvenes que se plantean estudiar una carrera de ingeniería?

Mi cabeza siempre ha sido más de ciencias que de letras, un tanto cuadrada. Me ha gustado resolver problemas, buscar soluciones lo más sencillas posibles a las cosas y ver que funcionan, así que tuve claro desde el instituto que me decantaría por la ingeniería. Recuerdo que en la universidad se me daban fenomenal los circuitos, hidráulicos o neumáticos, aunque creo que es de los campos que menos he explotado en mi carrera profesional.

A todas las mujeres que se plantean una ingeniería, les diría que es divertidísimo. Que hay un montón de cosas por hacer. Yo he trabajado en automoción, en renovables, en impresoras digitales y ahora en internet de las cosas… Las opciones y los campos son infinitos.

 

8. Para concluir, ¿Qué consejo le darías a las mujeres que aspiran a conseguir un puesto de responsabilidad en cualquier profesión?

La constancia, el aprendizaje continuo y la humildad son básicos. Sentirte bien con lo que quiera que hagas, para que la curiosidad te lleve a seguir aprendiendo, a mejorar día a día. Aportar todas tus valías en el día a día y aceptar que siempre habrá quien sepa más que tú, de ahí la necesidad de saber escuchar.

Hacer un buen equipo te ayudará a crecer, personal y profesionalmente.